A la última presentación de la gira 2008 del grupo, que anunció su separación hace unos meses, le faltó la rebeldía que tanto promovió.
Era domingo antes de empezar las clases y lo correcto era tener el uniforme completamente planchado y estar en cama temprano. Muchas niñas no lo hicieron. Fueron rebeldes. Unos minutos antes de las 10:00 pm aún estaban en el Poliedro de Caracas sumidas en un silencio incrédulo.
La agrupación RBD se despedía de los escenarios de la manera más desabrida posible, luego de dos horas intentando salvarse del olvido, de la oscuridad, como dice su canción. Salieron del escenario en lo que pareció una suerte de estrategia para irse sin que nadie corriera tras ellos.
Cantaron Rebelde y se fueron sin rebeldía. Los asistentes no parecían entender el final y se quedaron sentados unos minutos en sus puestos hasta que vieron que el equipo técnico recogía los cables y comenzaba a desarmar la batería.
Minutos antes, Anahí Giovanna Puente, Dulce María Espinoza, Christopher Uckerman, Christian Chávez y Alfonso Herrera cantaron pegaditos, con el vestuario colegial que los estereotipó en la serie televisiva, como si nunca se fueran a separar. Pero, como confirmaron antes de subir a la tarima, RBD comenzó con esta gira su final definitivo.
Anoche era la última presentación de la gira 2008. Por momentos, los asistentes del concierto dudaron de la separación, sobre todo cuando Dulce María dijo que "esta historia nunca se acabará". Quien no pensó que ya tienen planificado el primer encuentro, que levante la mano.
Mientras se declaraban como rebeldes a todo pulmón, los adolescentes cantaban igual que los chicos y trataban de imitar sus pasos en el estrecho campo entre silla y filo del piso. Lo hicieron desde el principio, cuando, a las 7:10 pm, los mexicanos se montaron en el escenario y Anahí comenzó a cantar Fui una niña.
Sólo unos 20 minutos después, los asistentes parecieron agitarse por la ausencia de una de las integrantes de la agrupación, Maite Perroni. Los muchachos no excusaron su falta en el escenario, aunque cientos de voces blancas gritaban su nombre.
Minutos antes, los mexicanos habían declarado a los medios de comunicación que la otra cantante estaba grabando una novela en México.
Los cinco jóvenes cantaron juntos y también por separado, cosa que dejó abiertas las dudas sobre su futuro como solistas.
No obstante, los gritos ensordecedores de la audiencia anunciaban que todo es posible. Las niñas de cinturas pequeñitas cantaban hasta quedarse roncas, mientras algunos padres esperaban sentados las dos horas que duró el concierto.
Al principio fueron parcos, pero de la mitad del concierto en adelante, las canciones se complementaron con constantes agradecimientos al público venezolano (uno de los primeros en creer en ellos, confesó Dulce María). "Gracias por amarnos como somos, por permitirnos ser una generación rebelde", dijo Christian, quien fue blanco de algunos dardos cuando se declaró homosexual.
Las gracias se combinaron con una suerte de rebeldía de autoayuda. Arrodillada y con un efecto sonoro de latidos cardíacos, Anahí, que ha hecho de su rubio y enrulado cabello otro integrante más de la agrupación, dijo: "Yo sé que cuando las cosas se hacen con amor, no se le hace daño a nadie . Fueron ustedes los que me enseñaron a creer, no yo a ustedes. Por eso les pido que nunca dejen de ser niños, porque si dejamos de ser niños, dejamos de reír y si dejamos de reír dejamos de soñar y se dejamos de soñar, se acaba el mundo".
Algunas personas no pudieron entrar a la hora en que comenzó el concierto. Solid Show, la empresa productora, volvió a dar muestras de desorganización. En muchos casos, no se respetó la numeración de los puestos y más de un grito de los que se escuchó adentro fue de queja. No obstante, más nobles que rebeldes, los espectadores adolescentes, vieron todo desde donde pudieron.
Junto al quinteto, que dejó rastros de una voz cansada, los asistentes interpretaron temas como Se irá el dolor, Sálvame, Celestial, Lento (con base de reguetón), Dame, Tenerte y quererte, entre otras canciones, sobre todo de su primera producción. Christopher pidió al público que lo ayudará con una canción que compuso "durante los últimos cuatro años". El público lo intentó sin rebeldía.
Fuente: El nacional
Era domingo antes de empezar las clases y lo correcto era tener el uniforme completamente planchado y estar en cama temprano. Muchas niñas no lo hicieron. Fueron rebeldes. Unos minutos antes de las 10:00 pm aún estaban en el Poliedro de Caracas sumidas en un silencio incrédulo.
La agrupación RBD se despedía de los escenarios de la manera más desabrida posible, luego de dos horas intentando salvarse del olvido, de la oscuridad, como dice su canción. Salieron del escenario en lo que pareció una suerte de estrategia para irse sin que nadie corriera tras ellos.
Cantaron Rebelde y se fueron sin rebeldía. Los asistentes no parecían entender el final y se quedaron sentados unos minutos en sus puestos hasta que vieron que el equipo técnico recogía los cables y comenzaba a desarmar la batería.
Minutos antes, Anahí Giovanna Puente, Dulce María Espinoza, Christopher Uckerman, Christian Chávez y Alfonso Herrera cantaron pegaditos, con el vestuario colegial que los estereotipó en la serie televisiva, como si nunca se fueran a separar. Pero, como confirmaron antes de subir a la tarima, RBD comenzó con esta gira su final definitivo.
Anoche era la última presentación de la gira 2008. Por momentos, los asistentes del concierto dudaron de la separación, sobre todo cuando Dulce María dijo que "esta historia nunca se acabará". Quien no pensó que ya tienen planificado el primer encuentro, que levante la mano.
Mientras se declaraban como rebeldes a todo pulmón, los adolescentes cantaban igual que los chicos y trataban de imitar sus pasos en el estrecho campo entre silla y filo del piso. Lo hicieron desde el principio, cuando, a las 7:10 pm, los mexicanos se montaron en el escenario y Anahí comenzó a cantar Fui una niña.
Sólo unos 20 minutos después, los asistentes parecieron agitarse por la ausencia de una de las integrantes de la agrupación, Maite Perroni. Los muchachos no excusaron su falta en el escenario, aunque cientos de voces blancas gritaban su nombre.
Minutos antes, los mexicanos habían declarado a los medios de comunicación que la otra cantante estaba grabando una novela en México.
Los cinco jóvenes cantaron juntos y también por separado, cosa que dejó abiertas las dudas sobre su futuro como solistas.
No obstante, los gritos ensordecedores de la audiencia anunciaban que todo es posible. Las niñas de cinturas pequeñitas cantaban hasta quedarse roncas, mientras algunos padres esperaban sentados las dos horas que duró el concierto.
Al principio fueron parcos, pero de la mitad del concierto en adelante, las canciones se complementaron con constantes agradecimientos al público venezolano (uno de los primeros en creer en ellos, confesó Dulce María). "Gracias por amarnos como somos, por permitirnos ser una generación rebelde", dijo Christian, quien fue blanco de algunos dardos cuando se declaró homosexual.
Las gracias se combinaron con una suerte de rebeldía de autoayuda. Arrodillada y con un efecto sonoro de latidos cardíacos, Anahí, que ha hecho de su rubio y enrulado cabello otro integrante más de la agrupación, dijo: "Yo sé que cuando las cosas se hacen con amor, no se le hace daño a nadie . Fueron ustedes los que me enseñaron a creer, no yo a ustedes. Por eso les pido que nunca dejen de ser niños, porque si dejamos de ser niños, dejamos de reír y si dejamos de reír dejamos de soñar y se dejamos de soñar, se acaba el mundo".
Algunas personas no pudieron entrar a la hora en que comenzó el concierto. Solid Show, la empresa productora, volvió a dar muestras de desorganización. En muchos casos, no se respetó la numeración de los puestos y más de un grito de los que se escuchó adentro fue de queja. No obstante, más nobles que rebeldes, los espectadores adolescentes, vieron todo desde donde pudieron.
Junto al quinteto, que dejó rastros de una voz cansada, los asistentes interpretaron temas como Se irá el dolor, Sálvame, Celestial, Lento (con base de reguetón), Dame, Tenerte y quererte, entre otras canciones, sobre todo de su primera producción. Christopher pidió al público que lo ayudará con una canción que compuso "durante los últimos cuatro años". El público lo intentó sin rebeldía.
Fuente: El nacional


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